A menudo se aprecian detalles comunes entre diferentes obras artísticas. Estas coincidencias pueden ser intencionadas, es decir, el resultado de la voluntad explícita del artista; también puede ocurrir que sólo el espectador descubra, a partir de su experiencia y cultura personales, interferencias entre las obras comparadas. En todo caso, siempre es divertido apreciar o inventar semejanzas entre películas, cuadros, libros, canciones, etcétera.
Aquí ofrecemos un primer ejemplo, basado en la iluminación y en los colores predominantes en la película de Víctor Erice titulada El espíritu de la colmena (1973) y los cuadros del pintor flamenco Johannes Vermeer (1632-1675), conocido por situar a sus personajes frente a una fuente de luz natural -generalmente, una ventana-.